Las apps de citas se consolidaron como una de las principales formas de conocer gente nueva. Pero, junto con el aumento del uso, también ha crecido el número de estafas que explotan estos entornos digitales. Los ciberdelincuentes recurren a técnicas de ingeniería social, manipulación emocional e incluso deepfakes para engañar a usuarios y obtener dinero, datos personales o acceso a cuentas.
Los aspectos negativos de las citas en línea van más allá del “ghosting” o de que nos rompan el corazón: encontrarse con personas desconocidas en línea tiene sus riesgos. Entre las potenciales amenazas se encuentran las siguientes:
Las estafas de aplicaciones de citas (también conocidas como estafas románticas o fraude romántico) ocurren cuando alguien cree haber hecho una conexión o coincidencia mediante un sitio o una aplicación de citas en línea, pero, en realidad, la persona que nos habla es una estafadora. El estafador manipula a la otra persona para ganar su confianza con el paso del tiempo para poder pedirles dinero u obtener suficiente información sobre ellos a fin de robar su identidad.
No todos los sitios o las aplicaciones de citas son genuinos. Dado que se produjo una avalancha de sitios de citas falsos y de aplicaciones de citas fraudulentas, A primera vista, parecen legítimos. Incluyen un inicio de sesión automático a través de cuentas de Google o Facebook, testimonios, un aviso donde se indica que solo son “aptos para mayores de 18 años” y enlaces a páginas que normalmente esperaría ver, además de políticas de privacidad y términos y condiciones. Sin embargo, en estos sitios fraudulentos la mayoría de los perfiles son falsos y responder suele costar dinero. Si intenta enviar un reclamo al equipo de servicio al cliente, descubrirá que en realidad tampoco existe.
Corremos riesgo a las estafas fotográficas
