Mientras México avanza hacia una jornada laboral de 40 horas semanales, en China persisten esquemas laborales con largas jornadas, pocos días de descanso y retención de salarios para evitar que empleados abandonen sus trabajos.
Reportes señalan que algunas empresas retienen pagos hasta por tres meses y limitan descansos bajo el argumento de mantener la productividad.
Especialistas y organizaciones laborales advierten que estas prácticas han generado críticas por explotación y afectaciones a la salud mental de trabajadores chinos. El debate surge en medio de comparaciones internacionales sobre derechos laborales, productividad y calidad de vida en distintos países.