Aunque el huracán Polo no toque tierra, sus efectos pueden representar un riesgo importante para la población, debido a que la circulación de estos sistemas puede extenderse cientos de kilómetros. Entre las principales amenazas están el oleaje elevado, marejadas, corrientes de arrastre, lluvias torrenciales y fuertes rachas de viento.
Este viernes 25 de septiembre, Polo se ubicó a 430 kilómetros al sur de Cabo Corrientes, Jalisco, con vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de hasta 315. El sistema mantiene oleaje de hasta tres metros en costas de Baja California Sur, Nayarit y Jalisco, además de lluvias muy fuertes en Jalisco, Nayarit y Sinaloa.
El SMN advierte que las precipitaciones podrían provocar deslaves, desbordamientos de ríos e inundaciones. Además, el Golfo de California y las zonas montañosas de Baja California y Sonora pueden aumentar los efectos del oleaje y las lluvias.
Polo permanecerá como huracán mayor hasta el 27 de septiembre y posteriormente perderá fuerza: se prevé que sea categoría uno el 29 y depresión tropical el 30, cuando podría encontrarse sobre Chihuahua.
Ante este panorama, Protección Civil recomienda evitar playas, muelles y zonas de rompiente, respetar los cierres de puertos, no cruzar ríos o arroyos y asegurar objetos que puedan ser desplazados por el viento.