Por Gilaur Gallegos
En la dinámica diaria del hogar, existe la costumbre de reutilizar el aceite de cocina varias veces con la intención de cuidar el presupuesto. Sin embargo, esta práctica puede resultar contraproducente para la economía familiar.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al recalentar el aceite de forma reiterada, este pierde sus propiedades originales, altera el sabor de los alimentos y provoca que la comida absorba una mayor cantidad de grasa. Esto se traduce en un consumo acelerado del producto y en un gasto silencioso dentro de la despensa.
Por su parte, las recomendaciones de la Secretaría de Salud precisan que no se debe desperdiciar, pero sí establecer límites: el aceite puede aprovecharse máximo una vez más, únicamente si se cuela para retirar residuos orgánicos, no presenta una coloración oscura y no ha llegado a humear en la sartén.
Al concluir su vida útil, el manejo del desecho es determinante. Nunca se debe vaciar por el lavatrastes o el drenaje. La Norma Oficial Mexicana NOM-002-ECOL y diversos organismos ambientales advierten que la grasa se solidifica en las tuberías causando obstrucciones severas, además de que un solo litro de aceite contamina hasta un millón de litros de agua. Lo correcto es dejarlo enfriar, verterlo en una botella de plástico bien cerrada y desecharlo en la basura inorgánica o llevarlo a un centro de acopio.
Cuidar tu presupuesto es cuidar la tranquilidad de tu hogar.
