Por Gilaur Gallegos
Proteger el presupuesto familiar permite disfrutar momentos inolvidables con quienes más amas, como viajes y reuniones. Por ello, al hacer las compras de la despensa, es fundamental evitar gastos innecesarios prestando atención a las etiquetas de los productos.
Revisar las fechas impresas garantiza llevar a casa alimentos en óptimo estado y proteger la salud de tu familia. Sin embargo, es muy común confundir la fecha de caducidad con la fecha de consumo preferente, dos términos que marcan una gran diferencia en el gasto del hogar.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la NOM-051, la fecha de caducidad indica el límite exacto para consumir un alimento de forma segura. Si ya venció, debe descartarse para evitar riesgos, algo común en productos frescos como pollo, pescado o leche.
Por otro lado, la fecha de consumo preferente señala hasta cuándo el producto conserva su máxima calidad de sabor, aroma y textura. Pasado ese día, el alimento sigue siendo completamente seguro para consumir; únicamente pierde un poco de frescura, por lo que no es necesario tirarlo ni desperdiciar dinero.
Cuidar lo que compras es cuidar la tranquilidad de tu hogar.
