A los 35 años, José Manuel Mundo Espinosa lo perdió todo en un segundo. Originario de Matías Romero, Oaxaca, y avecindado en Huehuetan desde su juventud, sufrió una descarga eléctrica mientras trabajaba para la Comisión Federal de Electricidad.
El accidente le costó la amputación de ambas manos.
De ser un hombre completamente independiente pasó a depender de todos.
Fue trasladado de emergencia al hospital Magdalena de las Salinas en la Ciudad de México, donde permaneció internado por meses.
“Fue una descarga eléctrica, por no llevar las reglas de seguridad que nos dan. Fue algo muy fuerte, en un instante me quedé sin mis dos manos, yo tenía 35, 36 años”
José Manuel Mundo Espinosa /.

La depresión tocó su puerta y pensó en no seguir por lo menos en 4 ocasiones.
“Hubo momentos en que ya no quería vivir, me sentía una carga. Pero vi a mi hijo chiquito y dije: no, tengo que seguir por él. Él fue mi fuerza para salir del hoyo”.
4 años después ya con 40 de edad, decidió salir adelante, afrontar la adversidad con determinación. Hoy, a sus 63 años, es un ejemplo de que sí se puede salir adelante. Ese fue el punto de quiebre.
Decidió no ser una víctima. Aprendió a bañarse, a vestirse, a comer solo. Hoy maneja su propio vehículo, carga bultos de cemento, atiende su negocio de venta de materiales en Huehuetan y es completamente independiente.
“Yo manejo, cargo cemento, me baño solo, hago todo. No hay límites. Ahora doy pláticas para CFE y para el sindicato. Si yo pude salir, cualquiera puede. Lo que te pasa no es el final, es el comienzo de otra forma de vivir”

Don José Manuel no pide lástima, con su historia demuestra que la adversidad, enfrentada con determinación, se convierte en fortaleza. Actualmente, también da charlas motivacionales para los mismos trabajadores de la CFE.
