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Estudio reveló que la reforestación masiva en los Alpes italianos redujo la biodiversidad a la mitad tras casi 90 años de monocultivo de pícea noruega

En la década de 1930, Italia impulsó un ambicioso proyecto de reforestación en los Alpes con la siembra masiva de la pícea noruega, también conocida como abeto rojo, con la intención de ordenar el paisaje, garantizar producción de madera y promover una imagen de productividad. Durante años, la iniciativa fue considerada un éxito de la ingeniería forestal.

Sin embargo, casi 90 años después, investigaciones publicadas en la revista Ecology revelaron un resultado inesperado: la biodiversidad en esas zonas se redujo hasta en un 50%. El estudio comparó plantaciones de pícea, bosques nativos y praderas alpinas, encontrando una fuerte disminución en la variedad de especies en las áreas reforestadas, con un promedio de apenas siete especies vegetales por parcela.

Los científicos explican que la densidad de estos árboles impide el paso de la luz solar al suelo, afectando el crecimiento de plantas alpinas que dependen de esa iluminación. Además, se detectaron cambios en los ciclos del carbono y el nitrógeno, lo que ralentizó la descomposición de la materia orgánica y alteró el funcionamiento del ecosistema.

Aunque los bosques siguen en pie, su estructura ecológica está empobrecida y no logró formarse un equilibrio natural. El caso también ha encendido alertas sobre programas de reforestación actuales, donde cerca de la mitad de las plantaciones en el mundo son monocultivos de especies no nativas, lo que podría generar impactos similares a largo plazo.