Las altas temperaturas y la exposición prolongada a los rayos solares representan un riesgo significativo para la salud pública durante la temporada de calor. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cambio climático ha intensificado la frecuencia y duración de las olas de calor, provocando un aumento en enfermedades relacionadas con el calor. Tan solo en Europa, el verano de 2022 dejó más de 60 mil muertes asociadas a temperaturas extremas, una cifra que evidencia la gravedad del fenómeno a nivel global.
En México, la situación no es menor. Datos de la Secretaría de Salud de México indican que durante la temporada de calor de 2023 se registraron más de 4 mil casos de golpe de calor, deshidratación y quemaduras solares, con al menos 400 defunciones asociadas. Las entidades del sur y norte del país suelen ser las más afectadas, donde las temperaturas pueden superar los 40 grados Celsius, elevando el riesgo para niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El golpe de calor es una de las consecuencias más graves de la exposición a altas temperaturas. Este ocurre cuando el cuerpo no puede regular su temperatura, superando los 40°C, lo que puede causar daño cerebral e incluso la muerte si no se atiende de manera inmediata. Además, la radiación ultravioleta (UV) puede provocar quemaduras en la piel en menos de 15 minutos, según el Servicio Meteorológico Nacional, especialmente entre las 11:00 y las 16:00 horas, cuando los niveles de radiación alcanzan su punto máximo.