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Furor por “El diablo viste a la moda”

No hay fecha que no se cumpla, y muchas, si porque en su mayoria son las mujeres que durante 20 años esperaron la continuidad de El Diablo viste a la moda “.

Ambientada en la actualidad, la película nos cuenta como Andy ha cumplido su sueño de ser una periodista de investigación y ha pasado veinte años recorriendo el mundo gracias a sus reportajes, que han logrado importantes premios. Hasta que la actual crisis de los medios de comunicación hace que la despidan. A las pocas horas recibe una llamada de los dueños de Runway para que sea la redactora jefa de la revista, que quieren usar su prestigio para frenar una crisis de credibilidad que atraviesa la revista y que la puede hacer perder importantes anunciantes. Allí volverá a encontrarse con Miranda Priestly y Nigel Kipling y juntos irán a reunirse con la encargada de la publicidad de su mayor cliente, que no es otra que Emily Charlton, la exasistente de Miranda, que ahora es otra poderosa ejecutiva rival.

L a nueva película traerá de regreso a gran parte del elenco original, encabezado por Meryl Streep como Miranda Priestly, Anne Hathaway como Andrea Sachs, Emily Blunt como Emily Charlton y Stanley Tucci como Nigel. Además, el estudio lanzó un nuevo tráiler acompañado por la canción “Vogue” de Madonna.

En 2006, la película superó los 326 millones de dólares en la taquilla global y se consolidó como uno de los grandes éxitos del año. Pero su impacto no se limitó a los espectadores: también conquistó a la crítica especializada. Meryl Streep fue nominada al Oscar por su rol como Miranda Priestly y se llevó el Globo de Oro a mejor actriz en comedia o musical.

Para esta segunda entrega, en cambio, la situación fue radicalmente diferente. Las marcas de lujo y consumo masivo se pelearon por aparecer en la secuela, e incluso Anna Wintour es parte de uno de los avances promocionales de El diablo viste a la moda 2. La ironía es evidente: aquella figura que muchos creyeron aludida e incluso perjudicada por la primera película, hoy se suma en clave de guiño a la promoción de su secuela.

El diablo viste a la moda 2 estrena en lo que muchos llaman la “era del Quiet Quitting” (termino que hace alusión a establecer límites para proteger la salud mental y lograr equilibrio vida-trabajo) donde las culturas laborales tóxicas (como las que se reflejaban en la primera entrega) son fuertemente cuestionadas.