Durante el verano aumentan las infecciones gastrointestinales relacionadas con alimentos y agua contaminados, y dos de ellas pueden presentar síntomas similares: la ciclosporiasis y la salmonelosis.
La ciclosporiasis es provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis y suele causar diarrea acuosa y frecuente, además de gases, inflamación abdominal, pérdida de apetito y cansancio. Los síntomas generalmente aparecen alrededor de una semana después del contagio y, sin tratamiento, pueden prolongarse durante varias semanas o incluso desaparecer y regresar.
En cambio, la salmonelosis es causada por bacterias Salmonella. Sus principales señales son diarrea, fiebre y cólicos abdominales, que pueden comenzar entre seis horas y seis días después de la exposición. En algunos casos, las evacuaciones pueden contener sangre o moco y el cuadro suele durar entre cuatro y siete días.
Sin embargo, los síntomas no son suficientes para determinar cuál infección está presente. El diagnóstico requiere valoración médica y, cuando sea necesario, estudios de laboratorio.
Ante diarrea intensa o persistente, fiebre, sangre en las heces, vómitos o signos de deshidratación, se recomienda buscar atención médica y evitar la automedicación, especialmente en niños, adultos mayores y personas con defensas bajas.