El murmullo del agua, el aroma de la comida tradicional y los colores de las flores dieron vida una vez más al cenote Siete Bocas, en la comisaría de Sucopo, donde habitantes y visitantes se reunieron para celebrar el tradicional Baño de San Juan, una festividad que mantiene viva la identidad y la memoria de esta comunidad del municipio de Tizimín.
La jornada “Cenote Siete Bocas: arte, agua y tradición”, que encabezó el secretario de Fomento Turístico el Estado, Darío Flota Ocampo y el presidente municipal de Tizimín, Adrián Quiroz Osorio, reunió expresiones de la cultura local como artesanías, gastronomía, productos del campo, medicina ancestral y una muestra del trabajo de las parteras de la comunidad, permitiendo a los asistentes conocer de cerca los saberes que han pasado de generación en generación. Durante el evento, autoridades estatales y municipales destacaron el valor de estas tradiciones como parte de la oferta de turismo cultural y comunitario de Yucatán.
Uno de los momentos más emotivos fue la procesión de la imagen de San Juan Bautista hasta el cenote, donde niñas de la comunidad depositaron flores y hojas sobre el agua como símbolo de esperanza, prosperidad y gratitud, en una ceremonia que año con año fortalece el sentido de pertenencia entre las familias.
La emoción continuó con los tradicionales clavados al cenote, realizados por más de 15 jóvenes como cumplimiento de promesas y expresión de fe. En esta edición fueron reconocidos Ariel Guerrero Arjona, de 66 años y uno de los principales impulsores de esta costumbre, así como Melquiades Barrera, de 12 años, el participante más joven.
La celebración concluyó con música, convivencia y platillos típicos, dejando en claro que las tradiciones de las comunidades yucatecas no solo preservan el patrimonio cultural, sino que también ofrecen experiencias auténticas que acercan a visitantes y nuevas generaciones a las raíces que dan identidad al estado.
