La búsqueda por sentirse plena con su identidad llevó a Karla Hernández a someterse a un procedimiento para aumentar el tamaño de sus senos, una decisión que durante años le brindó seguridad y confianza, pero que con el tiempo derivó en complicaciones que hoy la obligan a enfrentar una nueva realidad.
Karla contó que desde joven inició su proceso de transición con tratamiento hormonal y, posteriormente, reunió los recursos para realizarse un procedimiento estético que le permitió verse frente al espejo como siempre se había percibido.
Sin embargo, cerca de dos décadas después recibió la noticia de que tendría que ser intervenida nuevamente debido a las complicaciones derivadas del procedimiento, situación que describió como uno de los momentos más difíciles de su vida.
Afortunadamente, señaló que contó con el respaldo de su pareja durante todo el proceso, lo que le permitió afrontar la situación con mayor fortaleza y comprender que su identidad no depende de una parte de su cuerpo.
Karla explicó que llegó con la persona que realizó las inyecciones por recomendación de una amiga, sin imaginar que años después enfrentaría las consecuencias de esa decisión.
Ahora comparte su historia para advertir sobre los riesgos de acudir con personas no certificadas y hacer un llamado a quienes buscan procedimientos estéticos para verificar que sean realizados por médicos especializados y en establecimientos autorizados, con el fin de evitar daños que pueden ser permanentes.
