Por Gilaur Gallegos
A partir de la década de 2000, la epidemiología de los accidentes de tránsito sufrió una transformación radical a nivel global. Históricamente, el consumo de alcohol y el exceso de velocidad representaban las principales causas de mortalidad en las vías públicas. Sin embargo, la masificación de los teléfonos inteligentes introdujo una nueva variable crítica: la conducción distraída por dispositivos móviles.
Diversos estudios de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) revelan que redactar o leer mensajes de texto al volante multiplica por seis el riesgo de sufrir una colisión, mientras que marcar un número telefónico eleva esta probabilidad hasta doce veces. Esta distracción no es únicamente visual, sino cognitiva; manipular una pantalla reduce la capacidad de atención cerebral dedicada al camino en un 37%, equiparando el nivel de alteraciones de los reflejos al de una persona que conduce bajo los efectos del alcohol.
Esta evolución estadística ha posicionado a la distracción digital como uno de los factores determinantes en los percances urbanos y en la principal causa de muerte vial en jóvenes de 15 a 29 años. Comprender el impacto cuantitativo de este fenómeno resulta indispensable para transformar la cultura vial: las estadísticas las cambias tú.
