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Reconocimiento de la gestión comunitaria, ruta para garantizar el derecho al agua de los pueblos

Más de cien representantes de comités de agua, autoridades comunitarias, defensores y académicos de más de 30 comunidades oaxaqueñas participaron en el Foro Reconocimiento de los Comités del Agua y la Gestión Comunitaria, convocado por el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto A. C. en coordinación con Servicios del Pueblo Mixe y organizaciones que forman parte de la Alianza por la Libre Determinación y la Autonomía Oaxaca (ALDEA Oaxaca).

Beatriz Salinas Avilés, directora del Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto, planteó la necesidad de reflexionar sobre los retos que enfrentan los comités de agua frente a los marcos normativos que plantean su reconocimiento.

Afirmó que aunque los comités han garantizado históricamente el derecho humano al agua, actualmente trabajan sin recursos suficientes y enfrentan amenazas de agentes estatales y, en muchas ocasiones, intereses empresariales.

La labor de estos comités, va más allá de operar tuberías: protegen bosques y cuerpos de agua, sanean, recargan acuíferos, distribuyen el líquido y organizan el trabajo colectivo sin fines de lucro, destacó.

Fortalecerlos jurídica y financieramente, dijo, es reconocer su aportación al bien común.

Por su parte, Sofía Robles Hernández, representante de SER Mixe, señaló que el diálogo ha guiado siempre a las comunidades de Oaxaca en los temas más relevantes, entre ellos el cuidado y respeto a la naturaleza, al territorio y al agua.  

El Programa Nacional Hídrico ha reconocido más de 28 mil sistemas, aunque otras estimaciones calculan que podrían superar los 80 mil. Su demanda es no quedar sometidos a los ayuntamientos, sino ser reconocidos como autoridades comunitarias del agua y actuar en corresponsabilidad con el Estado.

Algunos de los retos identificados durante las mesas de trabajo incluyen proteger su personalidad y patrimonio; proteger las fuentes de agua que les abastecen, garantizar el respeto a las decisiones de las asambleas y detener los abusos e intromisiones de Conagua; reconocer la participación de las mujeres; impulsar el relevo generacional, y asegurar recursos con pleno respeto a su autonomía.

Reconocer la gestión comunitaria del agua es reconocer la autonomía de los pueblos y su capacidad histórica para cuidar la vida.