Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Monstruo de Atizapán”, murió este jueves 29 de octubre, a los 78 años, apenas cinco años después de su detención. Originario de Oaxaca, fue señalado como uno de los asesinos seriales de mujeres más atroces de México, con más de 30 posibles víctimas.
El feminicida permanecía recluido en el penal de Tenango del Valle, Estado de México, donde acumuló ocho sentencias por feminicidio, homicidio y desaparición de personas. Entre sus crímenes se documentaron asesinatos de mujeres, cuyos restos ocultaba en su domicilio, además de investigaciones relacionadas con un menor y un hombre.
De acuerdo con los primeros reportes, fue encontrado sin vida en su celda. Aunque la causa oficial de su fallecimiento no había sido confirmada, tenía antecedentes de complicaciones respiratorias, neumonía y estenosis traqueal, por las que incluso fue hospitalizado en 2025.
Su historial judicial sumaba una sentencia de prisión vitalicia, otra de 92 años y seis condenas adicionales de 55 años cada una: 422 años de prisión, además de la cadena perpetua. La primera sentencia fue dictada en marzo de 2022 por el feminicidio de Reyna González Amador.
Su detención, en mayo de 2021, permitió descubrir más de 4 mil 300 fragmentos óseos en su vivienda, relacionados con 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un menor de edad. Aunque las investigaciones apuntaron a más de 30 posibles víctimas, no todos los casos fueron acreditados judicialmente. Murió sin cumplir las condenas que acumuló por décadas de violencia criminal.
