Miles de personas se manifestaron este viernes frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, en una de las movilizaciones políticas más fuertes registradas en Cuba durante los últimos meses. La protesta fue convocada por el gobierno cubano después de que fiscales estadounidenses imputaran formalmente al expresidente Raúl Castro, de 94 años, por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, un hecho en el que murieron cuatro integrantes de la organización “Hermanos al Rescate”, con sede en Miami. Las acusaciones incluyen homicidio, conspiración y destrucción de aeronaves.
La movilización reunió a altos funcionarios del gobierno cubano, entre ellos el presidente Miguel Díaz-Canel, ministros, militares y familiares de Raúl Castro. Durante la concentración se escucharon consignas como “Patria o muerte” y “Raúl es Raúl”, mientras el gobierno calificó la acusación estadounidense como un acto político y una provocación directa contra la soberanía cubana. Medios oficialistas aseguraron que asistieron hasta 250 mil personas, aunque reportes independientes y fotografías aéreas sugieren una cifra menor.
El contexto es especialmente delicado porque Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas. La isla enfrenta apagones de hasta 20 horas en algunas regiones, escasez de alimentos, combustible y medicinas, además de un incremento de protestas sociales desde 2024. Organizaciones civiles han documentado más de 11 mil manifestaciones, denuncias y expresiones de inconformidad durante 2025, mientras la migración cubana continúa creciendo a niveles históricos.
La acusación contra Raúl Castro también revive uno de los episodios más tensos entre Cuba y Estados Unidos. El derribo de las avionetas ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando aeronaves civiles operadas por exiliados cubanos fueron atacadas por la Fuerza Aérea Cubana cerca del estrecho de Florida. Estados Unidos sostiene que las aeronaves estaban desarmadas y en espacio internacional; Cuba afirmó en su momento que habían violado su espacio aéreo repetidamente. Treinta años después, el caso vuelve a encender la confrontación diplomática y política entre ambos países.
Especialistas internacionales consideran que este episodio podría incrementar aún más la tensión geopolítica en el Caribe. En días recientes también se reportó la presencia de fuerzas militares estadounidenses en la región, nuevas sanciones económicas contra empresas cubanas y una mayor presión política desde Washington. Analistas advierten que el temor principal es un aumento del conflicto diplomático, nuevas olas migratorias y un mayor deterioro económico y social dentro de la isla.
