La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a esperar el impacto de la decisión del Banco de México (Banxico) de reducir en 25 puntos base la tasa de interés de referencia, de 6.50 a 6.25 por ciento, una medida que sorprendió a buena parte del mercado financiero y generó cuestionamientos por sus posibles efectos sobre la inflación y el tipo de cambio.
Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria recordó que Banxico es un organismo autónomo y que la reducción fue una determinación de su Junta de Gobierno, aprobada por mayoría de tres votos contra dos.
“Banxico es autónomo, consideraron, entiendo que podían bajar 0.25 la tasa. Y bueno, es decisión autónoma del Banco de México”, señaló.
Cuestionada sobre las posibles repercusiones de esta medida en el peso mexicano, Sheinbaum sostuvo que todavía es necesario observar el comportamiento de los mercados y evaluar sus consecuencias. Agregó que, de acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda, el recorte no representaría problemas para la economía nacional.
La presidenta también explicó que una reducción de las tasas de interés puede incentivar la inversión productiva, debido a que disminuye el atractivo de mantener los recursos depositados en los bancos cuando los rendimientos son elevados.
En términos sencillos, planteó que un inversionista puede preferir mantener su dinero en una institución financiera si obtiene mayores rendimientos que al destinarlo a un proyecto productivo. Cuando las tasas disminuyen, invertir puede resultar más atractivo.
Sin embargo, reconoció que la política monetaria también tiene implicaciones sobre la inflación. Un mayor consumo, impulsado por condiciones de financiamiento más favorables, puede generar presiones sobre los precios.
En este contexto, Sheinbaum explicó que los integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico consideraron que las condiciones de la economía mexicana permitían una reducción moderada sin generar, desde su perspectiva, un riesgo inflacionario.
La decisión se produjo en un escenario de cautela entre los analistas financieros, ya que la mayoría esperaba que el banco central mantuviera sin cambios la tasa de referencia, ante las persistentes presiones inflacionarias.
Además, Banxico anticipó que mantendría la tasa en 6.25 por ciento durante un periodo prolongado, por lo que el ajuste no necesariamente representa el inicio de un nuevo ciclo de reducciones. La propia presidenta señaló que, de acuerdo con lo comunicado por el organismo, podría tratarse de la última baja en el corto plazo.
En el mercado cambiario, el anuncio estuvo acompañado de una depreciación del peso frente al dólar. La divisa estadounidense llegó a cotizar cerca de los 18.83 pesos, aunque este viernes retrocedió a alrededor de 18.64 pesos.
Ante las críticas de especialistas que consideraron prematuro el recorte por el riesgo de un repunte inflacionario, Sheinbaum defendió la capacidad técnica del Banco de México para tomar sus decisiones de política monetaria.
Subrayó que la institución cuenta con equipos de análisis que evalúan las condiciones económicas antes de definir el rumbo de las tasas de interés.
“Banco de México es una institución que no toma las decisiones nada más por la opinión de tres personas. (…) Tiene analistas que revisan, que ven y con base en ello toman su decisión. Entonces, vamos a esperar y confiamos en las decisiones que tomen”, afirmó.
El desafío será observar si la reducción de la tasa logra favorecer la inversión y la actividad económica sin comprometer el objetivo de estabilidad de precios, en un contexto en el que la evolución de la inflación y del tipo de cambio seguirá siendo determinante para las decisiones del banco central.

