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Plataformas digitales: el debate sobre el uso de celulares llega a las escuelas

El Gobierno federal planteó abrir la discusión con docentes, familias y estudiantes para definir cómo aprovechar la tecnología sin afectar la atención, el aprendizaje y la convivencia.

El debate sobre el impacto de las plataformas digitales y los dispositivos electrónicos en niñas, niños y adolescentes llegó este lunes a las escuelas, donde uno de los principales retos identificados es el uso de teléfonos celulares durante las clases y sus efectos en la concentración y el aprendizaje.

Durante la Mañanera del Pueblo, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, presentó datos sobre el impacto que tienen las notificaciones de los dispositivos en los estudiantes y destacó la necesidad de acompañar a las maestras y los maestros frente a este fenómeno.

De acuerdo con un estudio de la UNESCO citado por el funcionario, realizado en escuelas de Estados Unidos, los niños reciben en promedio 237 notificaciones al día, de las cuales alrededor de 23 por ciento ocurre durante el horario de clases.

Delgado explicó que cada interrupción afecta la concentración de los estudiantes y que recuperar nuevamente el foco de atención puede tomar hasta 20 minutos, lo que representa un desafío adicional para los docentes.

El secretario sostuvo que las escuelas no pueden enfrentar este reto de manera aislada y subrayó la importancia de proteger el aula como un espacio de aprendizaje y convivencia.

“Por eso no podemos dejar solos a los maestros y las maestras. Tenemos que ir todos encaminados a lograr la atención, la concentración de los niños y cuidar ese espacio extraordinario, el aula”, señaló.

De la atención sostenida a la atención fragmentada

La pedagoga y docente investigadora Yareni Annalie Domínguez Delgado advirtió que el impacto de los dispositivos no se limita al tiempo que los estudiantes pasan frente a una pantalla, sino que también puede modificar la manera en que aprenden.

Explicó que la inmediatez de los contenidos digitales ha favorecido una transición de la atención profunda y sostenida hacia una atención fragmentada, caracterizada por el cambio constante entre múltiples estímulos.

Este fenómeno, señaló, puede dificultar procesos necesarios para el aprendizaje, como detenerse a procesar información, relacionarla, cuestionarla, contrastarla, valorarla y evaluarla.

La especialista consideró que el reto consiste en preservar espacios que permitan desarrollar el pensamiento crítico y una atención más prolongada, en un entorno donde las plataformas digitales están diseñadas para captar continuamente la atención de los usuarios.

Sheinbaum: no se trata de prohibir la tecnología

La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que la discusión impulsada por el Gobierno federal no parte de rechazar la tecnología ni de plantear una prohibición absoluta de los dispositivos.

Señaló que las plataformas digitales, los teléfonos celulares y las herramientas de inteligencia artificial también pueden tener usos positivos y ser útiles para distintas actividades, incluido el aprendizaje.

Sin embargo, consideró necesario que niñas, niños y adolescentes conozcan los posibles efectos que tiene el uso de estas herramientas sobre su desarrollo y aprendan a utilizarlas de manera responsable.

“Porque no se trata sólo de prohibir o de prohibir per se, sino de que también las niñas y los niños sepan cuál es el impacto que eso puede tener en su desarrollo, por más pequeños que sean”, afirmó.

La presidenta planteó que la discusión debe ir más allá de decidir si los celulares deben o no estar dentro de las aulas y considerar en qué circunstancias pueden convertirse en una herramienta educativa y cuándo pueden representar una distracción.

El impacto también llega a las familias

Durante la conferencia también se abordaron los efectos del uso constante de pantallas en la convivencia familiar.

Sandra Ortega Rivero, profesora de educación primaria con casi 30 años frente a grupo, señaló que el uso excesivo de dispositivos puede estar debilitando los vínculos entre padres e hijos.

Como ejemplo, relató una dinámica realizada en el aula en la que preguntó a niñas y niños qué cosas les gustan a sus padres y viceversa. De acuerdo con su experiencia, los estudiantes tuvieron dificultades para responder, lo que, desde su perspectiva, refleja una disminución en los espacios de convivencia y conocimiento mutuo dentro de las familias.

La docente consideró que recuperar estos espacios de interacción es fundamental para fortalecer los vínculos familiares y acompañar a los menores en el uso de la tecnología.

Gobierno busca un debate con toda la comunidad educativa

Ante los efectos identificados tanto en el aprendizaje como en la convivencia, Sheinbaum insistió en que la discusión no debe limitarse a establecer una prohibición para los teléfonos celulares.

La presidenta planteó que maestras, maestros, madres, padres de familia y estudiantes deben participar en la construcción de criterios sobre el uso de estos dispositivos dentro y fuera de las escuelas.

“Es indispensable que esto sigamos discutiéndolo como sociedad”, afirmó, al señalar que también es necesario escuchar a quienes están diariamente frente a grupo para determinar hasta dónde un celular puede ser una herramienta de apoyo y cuándo es preferible limitar su utilización.

El Gobierno federal prevé continuar este diálogo con docentes, familias y comunidades educativas, con el objetivo de encontrar un equilibrio entre los riesgos asociados al uso excesivo de las pantallas y las posibilidades que ofrecen la tecnología y la inteligencia artificial para fortalecer el aprendizaje.

La discusión, de esta manera, no se centra únicamente en quitar o permitir los celulares en las escuelas, sino en enseñar a las nuevas generaciones a relacionarse de manera consciente con herramientas digitales que ya forman parte de su vida cotidiana.