Miles de personas salieron a las calles de Tel Aviv, Jerusalén y Haifa, todas en Israel, en protesta por el fin de la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, el conflicto social crece. Mientras aumentan las víctimas, los bombardeos y la represión policial contra los manifestantes crece.
Lo que durante se mostraba como “unidad nacional”, empieza a resquebrajarse desde dentro. Cada vez más voces denuncian que el primer ministro Benjamín Netanyahu arrastra a toda la región a una escalada sin salida.
