Desde temprano, familias completas, grupos de amigos y miles de aficionados comenzaron a llegar al Ángel de la Independencia con playeras verdes, banderas y rostros pintados para seguir el partido entre México e Inglaterra en las pantallas gigantes instaladas para el Fan Fest.
La ilusión era evidente. Después de romper, por primera vez, la barrera de los octavos de final tras vencer a Ecuador, el Tricolor estaba a un paso de hacer historia y alcanzar los cuartos de final de una Copa del Mundo.
Mientras los deportistas recorrían Reforma durante el tradicional paseo dominical, los aficionados iban ocupando cada espacio alrededor del Ángel. Los cánticos de “¡México, México!”, la música y la espuma marcaron el ambiente durante toda la tarde.
Sin embargo, el clima cambió el panorama.
Una intensa lluvia acompañada de actividad eléctrica obligó a retrasar una hora el inicio del encuentro en el Estadio Azteca, luego de que se activara el protocolo de seguridad de la FIFA. Pese al mal tiempo, los aficionados permanecieron en el lugar protegidos con impermeables y sombrillas, convencidos de que esa noche podía escribirse una nueva página en la historia del futbol mexicano.
Cuando finalmente comenzó el partido, Inglaterra mostró rápidamente su poderío. En apenas unos minutos, Jude Bellingham marcó un doblete que silenció tanto al Estadio Azteca como al Ángel de la Independencia.
Pero México reaccionó.
Antes del descanso, Julián Quiñones descontó en el marcador y devolvió la esperanza a los miles de aficionados que volvieron a celebrar con un grito de gol que retumbó sobre Paseo de la Reforma.
El segundo tiempo parecía favorecer al conjunto mexicano cuando Inglaterra se quedó con diez jugadores tras la expulsión de Jarrell Quansah. El Tricolor adelantó líneas y comenzó a encerrar a los ingleses.
Sin embargo, cuando México vivía su mejor momento, Harry Kane convirtió un penal para ampliar nuevamente la ventaja y colocar el 3-1.
Lejos de rendirse, la Selección Nacional volvió a responder. Raúl Jiménez también marcó desde los once pasos para acercar a México 3-2 y desatar nuevamente la euforia entre los asistentes al Fan Fest.
Los últimos minutos fueron de auténtico dramatismo. Centros constantes al área, disparos desde fuera, presión alta y un Estadio Azteca completamente entregado alimentaban la esperanza de conseguir el empate.
Pero el tiempo se agotó.
El silbatazo final puso fin al sueño mundialista.
La derrota provocó lágrimas, abrazos y silencio entre muchos de los asistentes. Algunos reconocieron haber invertido todos sus ahorros para seguir a la Selección durante el Mundial; otros, pese a la eliminación, aplaudieron el esfuerzo de un equipo que peleó hasta el último minuto.
Aunque el resultado dejó fuera a México de la Copa del Mundo con un marcador de 3-2 frente a Inglaterra, también dejó la sensación de que el Tricolor estuvo más cerca que nunca de competir de tú a tú con una de las grandes potencias del futbol mundial.
Al abandonar el Ángel de la Independencia, la conversación entre los aficionados se centró en las decisiones del cuerpo técnico. Los cambios realizados durante el encuentro y la insistencia en enviar centros al área que pocas veces encontraron rematador fueron las principales críticas de una afición que, pese a la tristeza por la eliminación, despidió a la Selección con aplausos y el reconocimiento a una de sus actuaciones más competitivas en una Copa del Mundo.
