Las victorias de Gina Hinojosa en Texas y Xavier Becerra en California fueron reconocidas por la presidenta Claudia Sheinbaum. Sobre la relación bilateral, señaló que aún es temprano para anticipar cambios tras los resultados electorales.
Las elecciones intermedias del 3 de noviembre modificaron el equilibrio político en Estados Unidos. El Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y del Senado, hasta ahora bajo mayoría republicana, lo que abrirá una nueva etapa de contrapesos durante la segunda mitad del gobierno del presidente Donald Trump.
Entre los resultados destacados se encuentran las victorias de Gina Hinojosa en Texas y Xavier Becerra en California, dos políticos con raíces familiares mexicanas que alcanzaron las gubernaturas de sus respectivos estados.
En Texas, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al republicano Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato. Hija de una mujer que emigró de México, Hinojosa se convertirá en la primera mujer latina en gobernar ese estado y en la primera demócrata en ocupar el cargo desde 1995, cuando concluyó la administración de Ann Richards.
En California, Xavier Becerra también obtuvo la victoria frente al republicano Steve Hilton. Nacido en Sacramento e hijo de una madre originaria de Jalisco, Becerra fue secretario de Salud durante el gobierno del expresidente Joe Biden. Su triunfo lo convertirá en el primer latino elegido gobernador de California desde 1875.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó ambos resultados durante su conferencia matutina y reconoció la participación política de los mexicoestadounidenses en la vida pública de ese país.
La mandataria subrayó que los dos gobernadores electos tienen vínculos familiares con México y consideró relevante que personas de origen mexicano alcancen posiciones de representación política en Estados Unidos.
En cuanto a las posibles repercusiones de los resultados electorales para México, Sheinbaum señaló que su gobierno buscará mantener una relación de respeto y cooperación con Estados Unidos, sin subordinación y con pleno reconocimiento de la soberanía nacional.
Respecto a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aclaró que las negociaciones se llevan a cabo con el gobierno federal estadounidense, particularmente con la Secretaría de Comercio y el área responsable de los tratados comerciales, y no directamente con el Congreso.
Sobre la posibilidad de que el nuevo equilibrio legislativo modifique la relación bilateral, la presidenta sostuvo que todavía es temprano para anticipar cambios. Explicó que la postura dependerá de las decisiones que adopte el gobierno de Donald Trump frente a los resultados electorales.
El triunfo demócrata en ambas cámaras representa un nuevo escenario político para la administración estadounidense y abre interrogantes sobre el desarrollo de su agenda interna y la relación con sus principales socios comerciales, entre ellos México.

