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Cuauhtémoc Cárdenas: una vida que abrió camino a la democracia mexicana

La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó un homenaje al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fallecido la noche del miércoles, a quien reconoció como una figura fundamental en la transformación política de México y en la lucha por la democracia.

Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria destacó el papel que desempeñó Cárdenas en la elección presidencial de 1988, un proceso marcado por una amplia movilización ciudadana, denuncias de fraude electoral y una ruptura política que modificó el rumbo del país.

“Fueron momentos de mucha esperanza, mucha ilusión y de mucha indignación cuando se hace el fraude electoral. Y es una ruptura muy importante en la historia de México y es encabezada por él”, expresó Sheinbaum, quien también recordó su sencillez, trato amable, principios y convicciones.

Hijo del general Lázaro Cárdenas del Río y de Amalia Solórzano, Cuauhtémoc Cárdenas nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1934. Se formó como ingeniero civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue senador y gobernador de Michoacán, cargos que desempeñó como militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Su trayectoria dio un giro en 1986, cuando, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros militantes, impulsó la Corriente Democrática del PRI, movimiento que exigía democratizar la selección del candidato presidencial y cuestionaba el control de esa decisión por parte del presidente en turno.

La ruptura con la dirigencia priista se concretó en 1987. Un año después, Cárdenas encabezó el Frente Democrático Nacional, una amplia coalición de partidos y organizaciones sociales que desafió al régimen político en las elecciones presidenciales de 1988.

Aquella contienda quedó marcada por la llamada caída del sistema de cómputo electoral y las denuncias de fraude. Carlos Salinas de Gortari fue declarado ganador, mientras Cárdenas y sus seguidores denunciaron que se había desconocido la voluntad popular.

Sheinbaum recordó que, en esos años, su generación provenía del movimiento estudiantil y que inicialmente existían reservas hacia Cárdenas por su origen priista. Sin embargo, relató que el propio ingeniero acudió a la vecindad de San Jerónimo donde vivía con su familia para convocar a quienes habían participado en el movimiento estudiantil a sumarse a la lucha democrática.

“Recuerdo que la primera vez que conocí al ingeniero Cárdenas vivía yo con mi familia en una vecindad en San Jerónimo y llegó hasta ahí el ingeniero a proponer que quienes habíamos sido parte de este movimiento nos incorporáramos al movimiento democrático que él encabezaba”, relató.

La movilización de 1988 articuló a distintas corrientes de izquierda y fuerzas progresistas, y abrió el camino para la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 1989, del que Cárdenas fue uno de sus principales dirigentes.

En 1997 obtuvo otro triunfo histórico al ganar la elección para gobernar el entonces Distrito Federal, convirtiéndose en el primer jefe de Gobierno de la capital elegido mediante voto popular.

Durante el homenaje, Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, destacó que Cárdenas encabezó una ruptura con el régimen político y mantuvo su compromiso con la transformación democrática y social del país.

Recordó que, frente al fraude electoral de 1988, persistió en la lucha y enfrentó campañas de descalificación sin abandonar sus principios.

“Cárdenas nunca traicionó”, afirmó.

Por su parte, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, señaló que la democracia mexicana es resultado de las luchas de generaciones que abrieron espacios de participación, resistieron y se organizaron.

Consideró que los cambios políticos posteriores, incluidos los encabezados por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, fueron posibles gracias a ese proceso histórico y reconoció el lugar indispensable de Cárdenas en esa construcción colectiva.

La secretaria de las Mujeres, Laura Itzel Castillo, también recordó la solidaridad del ingeniero y de su esposa, Celeste Batel, con su familia durante los años de represión política, cuando su padre, Heberto Castillo, fue encarcelado.

Relató que ambos los recibieron en Apatzingán, Michoacán, y brindaron apoyo a su madre en uno de los momentos más difíciles para su familia.

Al cerrar el homenaje, Sheinbaum vinculó el legado de Cuauhtémoc Cárdenas con dos principios: la honestidad y una democracia construida desde abajo, con la participación popular y no únicamente desde las élites políticas.

“Honestidad y democracia, pero la democracia que viene de abajo, no la democracia de las élites, la democracia como el pueblo en el poder”, expresó.

La trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas quedó ligada a uno de los momentos decisivos de la historia política contemporánea de México: la ruptura de una parte del priismo con el régimen, la movilización ciudadana de 1988 y la apertura de nuevos caminos para la competencia electoral y la participación democrática.