El gasto impulsivo está directamente relacionado con la dopamina, la hormona del placer instantáneo. Una forma efectiva de controlarlo es la “Regla de las 48 horas”: antes de comprar algo que no es esencial, espera dos días. La mayoría de los deseos desaparecen cuando no son necesidades reales.
Otra estrategia útil es el “presupuesto visual”: dividir ingresos en categorías en sobres físicos o apps que simulan sobres. Esto permite ver claramente cuánto queda disponible y hace más difícil gastar sin pensar. También funciona crear una lista de compras “permitidas” del mes y otra de “caprichos” que solo pueden comprarse si sobra dinero.
Estas técnicas no buscan limitar, sino construir una relación más sana con el dinero, reduciendo estrés financiero a largo plazo.
– Por Paco Corral
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