Skip to content

Pensar en el futuro también puede ser una fuente de ansiedad

Pensar en el futuro suele asociarse con planificación y previsión, pero para muchas personas se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. La presión por anticipar escenarios, tomar decisiones correctas y no equivocarse genera una sensación de urgencia permanente. Se vive con la idea de que cualquier paso en falso tendrá consecuencias irreversibles.
Esta forma de pensar ignora una realidad básica: el futuro no se controla por completo. Aunque planear es necesario, intentar tener todas las respuestas antes de tiempo solo incrementa la incertidumbre. Muchas decisiones importantes se toman con la información disponible en el momento, no con la certeza absoluta.

Vivir excesivamente enfocados en el futuro también puede desconectar del presente. Se posterga el disfrute actual por una promesa de estabilidad futura que nunca termina de llegar. Esto genera una vida en espera, donde la satisfacción siempre está condicionada a lo que vendrá después.

Pensar en el futuro de forma saludable implica encontrar un equilibrio. Planear sin obsesionarse, avanzar sin paralizarse por el miedo y aceptar que algunas respuestas se construyen en el camino. El futuro se prepara, pero también se vive desde el presente.

– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm