Parece que cualquier hobby tiene que volverse un ingreso extra. Si te gusta dibujar, vender; si cocinas, emprender; si haces ejercicio, monetizarlo. Como si disfrutar algo no fuera suficiente.
Pero un hobby también puede existir solo porque te gusta. Sin presión, sin expectativas, sin la necesidad de hacerlo “productivo”. De hecho, cuando todo se convierte en trabajo, muchas veces deja de sentirse como algo que disfrutas.
Tener algo solo para ti, sin métricas ni resultados, también es valioso. No todo lo que haces tiene que generar dinero. A veces, que te haga sentir bien ya es más que suficiente.
