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No todas las relaciones están hechas para acompañar todas las etapas

Las personas cambian, y con ellas cambian las relaciones. Aceptar que no todos los vínculos están diseñados para durar toda la vida puede resultar doloroso, pero también liberador. Muchas relaciones cumplen una función específica en una etapa determinada y luego se transforman o se diluyen.

Forzar relaciones que ya no encajan suele generar más desgaste que bienestar. A veces se permanece en ciertos vínculos por costumbre, culpa o miedo a soltar, incluso cuando ya no aportan crecimiento ni tranquilidad.
Aceptar que una relación cambió no significa negar lo que fue. Significa reconocer que los procesos personales evolucionan. Valorar las relaciones por lo que aportaron en su momento permite cerrar ciclos sin resentimiento.
Aprender a soltar vínculos cuando es necesario es parte del crecimiento personal y emocional. No todo lo que se va es una pérdida; muchas veces es un ajuste natural del camino.

– Por Paco Corral
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