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La vida adulta ya no se siente como antes la imaginábamos

Durante mucho tiempo existió una imagen bastante clara de lo que significaba “ser adulto”. Tener estabilidad económica, una rutina definida y certezas sobre el futuro eran señales visibles de haber llegado a esa etapa. Sin embargo, para muchas personas hoy esa transición no se siente tan definida.

La vida adulta actual está marcada por cambios constantes. Las trayectorias laborales son menos lineales, las decisiones personales se replantean con mayor frecuencia y las metas tradicionales ya no representan necesariamente el mismo ideal para todos. Esto provoca que muchas personas, aun cumpliendo responsabilidades importantes, sientan que todavía están “descubriendo” cómo vivir.
Parte de esta sensación surge porque el contexto cambió. Las generaciones actuales crecieron viendo múltiples caminos posibles, pero también mayor incertidumbre económica y social. La estabilidad dejó de ser algo automático y se convirtió en algo que se construye continuamente.

Aceptar que la adultez ya no sigue un modelo único permite reducir la presión de cumplir expectativas heredadas. Más que alcanzar un punto final, la vida adulta parece haberse convertido en un proceso constante de ajuste y aprendizaje.

– Por Paco Corral
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