Hacer todo rápido se ha vuelto una costumbre. Comer deprisa, contestar mensajes mientras se habla con alguien, pensar en lo siguiente antes de terminar lo actual. Esta dinámica impide disfrutar plenamente cualquier experiencia.
Vivir con calma no significa lentitud extrema, sino presencia. Estar realmente en el momento permite disfrutar lo cotidiano y reducir la sensación de que la vida se nos va sin darnos cuenta.
Recuperar la atención plena es un acto de resistencia en un mundo que exige velocidad permanente.
– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm
