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La nostalgia se volvió parte de la vida diaria sin que lo notáramos

En los últimos años, la nostalgia dejó de ser un sentimiento ocasional para convertirse en una presencia constante dentro de la cultura cotidiana. Series que regresan, música reinterpretada, moda inspirada en décadas pasadas y contenidos que apelan directamente a recuerdos colectivos muestran cómo mirar hacia atrás se ha vuelto una tendencia permanente.

Este fenómeno no ocurre solo por entretenimiento. En un contexto donde todo cambia rápidamente, el pasado ofrece una sensación de estabilidad emocional. Recordar épocas anteriores genera familiaridad y reduce la incertidumbre que produce un presente acelerado. La nostalgia funciona casi como un refugio mental frente a la velocidad del cambio social y tecnológico.

Sin embargo, vivir demasiado anclados en el pasado también puede limitar la experiencia del presente. Idealizar otras etapas suele borrar las dificultades que también existían entonces. El equilibrio aparece cuando la nostalgia se convierte en inspiración y no en comparación constante.

Recordar puede ser valioso cuando ayuda a entender el camino recorrido, pero el verdadero reto está en construir recuerdos nuevos que algún día también serán motivo de nostalgia. La memoria conecta con lo que fuimos, mientras que la atención consciente permite disfrutar lo que está ocurriendo ahora.

– Por Paco Corral
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