Muchas veces pasamos de una actividad a otra sin pausa: del trabajo al celular, del celular a un pendiente, del pendiente a otra obligación. Estas transiciones bruscas generan cansancio mental. Cuidar las transiciones tomarte un minuto para respirar, estirarte o simplemente cerrar lo que hiciste mejora la calidad de lo siguiente.
Desde la neurociencia, el cerebro necesita señales claras para cambiar de contexto. Sin ellas, arrastra tensión y pierde enfoque. Pequeños rituales de transición ayudan a soltar lo anterior y entrar con más presencia en lo nuevo.
No es el tiempo lo que falta, sino la intención de cerrar y empezar mejor.
– Por Paco Corral
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