En plena era digital, donde muchas cosas existen únicamente en pantalla, ha regresado una práctica que parecía perder fuerza: coleccionar objetos físicos.
Vinilos, figuras, cartas, sneakers, cámaras, consolas retro y hasta revistas se han convertido nuevamente en artículos que muchas personas buscan con emoción.
Parte del atractivo está en la experiencia física. Tener algo tangible genera una conexión diferente a simplemente verlo en una aplicación o una foto.
Además, coleccionar también implica construir una historia personal. Cada objeto tiene un contexto: dónde lo encontraste, cuándo lo compraste o por qué te llamó la atención.
Las colecciones también reflejan intereses y personalidad. No se trata solo de acumular cosas, sino de rodearte de objetos que realmente te gustan.
En un entorno donde casi todo se consume de manera inmediata y digital, coleccionar representa algo más lento y personal.
Y quizá justamente por eso volvió a conectar con tanta gente.
– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm
