Anime, películas, videojuegos y cómics dejaron de ser únicamente entretenimiento para convertirse también en parte importante de la decoración y el estilo personal de muchas personas.
Por eso, coleccionar figuras, posters, Funkos o artículos de cultura pop se volvió cada vez más común.
Parte del atractivo está en la conexión emocional. Muchas de estas piezas representan historias, personajes o etapas que marcaron a las personas de alguna forma.
Además, las figuras dejaron de verse únicamente como juguetes. Muchas tienen diseños detallados y se convierten prácticamente en piezas de exhibición.
También influye el aspecto visual. Estanterías llenas de colecciones o espacios decorados con referencias de cultura pop comenzaron a formar parte del estilo de muchos cuartos y oficinas.
Lo interesante es que estas colecciones no solo muestran gustos, también cuentan parte de la personalidad de quien las tiene.
En un mundo donde cada vez más cosas son digitales, tener objetos físicos relacionados con algo que te gusta sigue generando una conexión distinta.
Y quizá por eso el coleccionismo volvió con tanta fuerza.
– Por Paco Corral
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