Las películas generan efectos reales en el sistema nervioso. Por ejemplo, las comedias liberan endorfinas y ayudan a disminuir tensiones emocionales; los thrillers activan la adrenalina sin poner al cuerpo en riesgo; los dramas permiten procesar emociones almacenadas; y los documentales fomentan motivación y aprendizaje.
Especialistas en psicología del arte han identificado que seleccionar películas según el estado emocional ayuda a equilibrar el ánimo de manera más eficaz. Si te sientes cansado mentalmente, una comedia ligera puede mejorar tu energía. Si necesitas inspiración, un documental sobre superación funciona muy bien. Y si estás saturado de ruido mental, una película lenta con fotografía calmada puede ayudarte a bajar pulsaciones.
Elegir el contenido adecuado transforma una simple tarde en casa en una herramienta de bienestar.
– Por Paco Corral
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