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La filosofía de Mark Twain causa controversia

Todos hemos pensado algo parecido alguna vez a que la vida debería empezar por el final. Sin embargo, el primero en hacerlo (que se sepa) fue Mark Twain, el que está considerado el padre de la literatura estadounidense.

“La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a los 80 años y acercarnos gradualmente a los 18”.
Antes de seguir, conviene hacer una aclaración periodística. Aunque la cita se asocia al escritor estadounidense, no aparece en ninguno de sus libros, ensayos o discursos publicados en vida. La referencia más directa procede de una carta de 1901 escrita por Albert Bigelow Paine, amigo cercano, biógrafo oficial y posterior albacea literario de Twain, que aseguró haberle escuchado esa reflexión en una conversación privada años antes. Por lo tanto no es una cita documentada de su puño y letra, pero sí una atribución considerada plausible por los especialistas. Y, siendo honestos, suena completamente a algo que diría él.

Porque si algo definió a Mark Twain (cuyo nombre real era Samuel Langhorne Clemens) fue su capacidad para disfrazar de chiste las verdades más dolorosas. Autor de ‘Las aventuras de Tom Sawyer’ y ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’, cronista feroz de la sociedad norteamericana y maestro del humor seco, convirtió la ironía en una forma de pensamiento. Detrás de muchas de sus bromas había crítica social, melancolía y una comprensión bastante lúcida del comportamiento humano.

Eso es exactamente lo que ocurre aquí. A simple vista, la frase parece una ocurrencia divertida: salir del útero de tu madre al mundo con 80 años, con el cuerpo machacado, y rejuvenecer poco a poco hasta llegar a los 18 en plenas facultades físicas y lleno de la sabiduría que te da la experiencia. Pero lo que Twain señalaba era una paradoja universal: la experiencia se consigue cuando ya no se necesita.

Cuando somos jóvenes tenemos energía, tiempo y posibilidades, pero también dudas monumentales, necesidad de aprobación y una alarmante facilidad para equivocarnos con convicción. Cuando por fin llegan el criterio, la calma y cierta inmunidad ante el qué dirán, ya no solemos transitar los mejores años de nuestra vida a nivel de salud y de físico que nos pueda seguir el ritmo.