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. De arroz con leche, pan de muerto y cempasúchil: tuxtleca convierte las tradiciones en velas artesanales y una oportunidad de emprendimiento.

El arroz con leche, el pan de muerto, el chocolate de mesa y hasta la flor de cempasúchil se convierten en inspiración para crear velas artesanales que combinan aromas, colores y formas alusivas al Día de Muertos.
Detrás de cada vela existe un proceso creativo que va más allá de la iluminación o la decoración. La elaboración artesanal en frascos y recipientes requiere combinar ceras, aromas y pigmentos, además de trabajar los acabados para conseguir diseños que reproducen alimentos y elementos de la vida cotidiana.
Aunque los moldes comerciales han facilitado la creación de nuevas figuras, el trabajo manual conserva su valor al permitir experimentar con mezclas, contrastes y texturas. Para estas fechas, las velas también adquieren un significado especial, pues representan la luz que guía simbólicamente el camino de los seres queridos que regresan a los hogares durante las celebraciones.
Así, entre aromas que despiertan el apetito y figuras que recuerdan las tradiciones familiares, las velas artesanales encuentran un lugar en las ofrendas y en la decoración de los hogares, demostrando que la creatividad puede convertirse en otra forma de preservar las costumbres y mantener vivos los recuerdos durante el Día de Muertos.