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La ciudad más fría del mundo

Si para nosotros estar a 11 °C en San Cristóbal de las Casas es motivo para ponernos dos o tres suéteres, imagina vivir en temperaturas de -60 °C o incluso -64 °C. Solo de pensarlo, da frío. Y, sorprendentemente, hay un lugar en el mundo donde esto es cotidiano, en Yakutsk, en Siberia, Rusia. Durante el invierno, esta ciudad se convierte en un auténtico desafío para la vida diaria, con un frío capaz de congelar metales, paralizar vehículos y volver peligrosas cualquier actividad al aire libre.

Yakutsk, con unos 350 mil habitantes, ha desarrollado sus propios protocolos para sobrevivir al frío extremo. Las autoridades limitan las actividades escolares, recomiendan evitar salir de casa y mantienen sistemas de calefacción encendidos 24 horas al día. Los vehículos deben permanecer encendidos para que los motores no se congelen, y cualquier falla en los servicios básicos puede convertirse en una emergencia mortal.

Solo imaginar cuántos abrigos, guantes, bufandas y capas de ropa usan los habitantes para poder realizar sus actividades diarias hace evidente lo extremo de este lugar. Vivir en Yakutsk no es para cualquiera porque es un verdadero reto diario contra la naturaleza, donde cada salida al exterior se convierte en una prueba de resistencia al frío más intenso del planeta.