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Cómo el día se va sin darte cuenta

Hay días que terminan y dejan una sensación difícil de explicar. Se estuvo ocupado, se hicieron cosas, pero al final parece que el tiempo simplemente desapareció.
Este fenómeno está relacionado con la falta de momentos definidos dentro del día. Cuando todo ocurre de forma continua, sin pausas claras, las actividades se mezclan y pierden estructura.
El uso constante de dispositivos también influye. Cambiar de una aplicación a otra, de una tarea a otra, fragmenta la experiencia y hace que sea más difícil recordar qué se hizo realmente.

Además, la ausencia de cierres genera esta sensación. Cuando una actividad no tiene un inicio y un final claro, se percibe como incompleta, aunque se haya avanzado en ella.
Introducir pequeños momentos de pausa, incluso breves, puede ayudar a marcar el ritmo del día. No se trata de hacer menos, sino de darle forma al tiempo.
Cuando el día tiene estructura, aunque sea mínima, es más fácil percibirlo como algo vivido y no solo como algo que pasó.

– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm