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La energía social también se administra

No todas las personas recuperan energía de la misma manera. Mientras algunos se revitalizan socializando, otros necesitan momentos de silencio para recargar. Sin embargo, pocas veces se habla de que la energía social también tiene límites.
Interactuar constantemente, adaptarse a distintos entornos y mantener conversaciones continuas requiere atención emocional. Incluso los encuentros agradables pueden resultar agotadores si no existen espacios personales entre ellos.

La saturación social aparece cuando no se respetan estos tiempos de recuperación.
Aprender a administrar la energía social implica reconocer cuándo se necesita compañía y cuándo se necesita distancia. Decir que no a ciertos planes o posponer encuentros no debería interpretarse como desinterés, sino como una forma de equilibrio personal.

Las relaciones saludables permiten estos espacios individuales sin generar conflicto. Entender el propio ritmo social ayuda a convivir mejor y evita el agotamiento que aparece cuando se intenta estar disponible todo el tiempo.

– Por Paco Corral
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