Aprovechar el tiempo suele presentarse como un objetivo positivo. Sin embargo, cuando cada minuto debe ser productivo, el tiempo deja de disfrutarse. Convertir cada espacio libre en una tarea o en una meta termina generando una relación tensa con la vida cotidiana.
La obsesión por aprovechar el tiempo provoca culpa al descansar y ansiedad al no estar haciendo algo “útil”. Se pierde la capacidad de estar presente sin sentir que se está desperdiciando algo. Esta mentalidad desgasta y convierte el día a día en una lista interminable de obligaciones.
El tiempo no siempre necesita ser aprovechado, a veces solo necesita ser vivido. Existen momentos cuyo valor no se mide en resultados: una conversación tranquila, una caminata sin rumbo o simplemente no hacer nada.
Aprender a convivir con el tiempo sin exprimirlo constantemente permite una relación más sana con la rutina. El verdadero aprovechamiento del tiempo también incluye descanso, disfrute y pausas sin propósito productivo.
– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm
