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El estrés no siempre viene del trabajo

Aunque el trabajo suele ser señalado como la principal fuente de estrés, muchas veces el origen está en otros factores. La autoexigencia excesiva, la necesidad de cumplir con expectativas ajenas y la dificultad para poner límites generan una presión constante que no siempre se reconoce.

Compararse, querer hacerlo todo bien o sentir que nunca es suficiente alimenta un nivel de estrés que se vuelve parte de la rutina. Identificar estas fuentes internas es fundamental para empezar a gestionar mejor la presión diaria.

Reducir el estrés no siempre implica cambiar de trabajo o de entorno, sino cambiar la forma en que se interpretan las responsabilidades y las expectativas.

– Por Paco Corral
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