Aunque el trabajo suele ser señalado como la principal fuente de estrés, muchas veces el origen está en otros factores. La autoexigencia excesiva, la necesidad de cumplir con expectativas ajenas y la dificultad para poner límites generan una presión constante que no siempre se reconoce.
Compararse, querer hacerlo todo bien o sentir que nunca es suficiente alimenta un nivel de estrés que se vuelve parte de la rutina. Identificar estas fuentes internas es fundamental para empezar a gestionar mejor la presión diaria.
Reducir el estrés no siempre implica cambiar de trabajo o de entorno, sino cambiar la forma en que se interpretan las responsabilidades y las expectativas.
– Por Paco Corral
Nos vemos en Giros Puebla de lunes a viernes, de 11 am a 1 pm
