Los audiolibros han demostrado aumentar la comprensión casi igual que la lectura física, especialmente en temas narrativos o de desarrollo personal. Para personas que pasan tiempo en el tráfico, cocinan o hacen ejercicio, escuchar audiolibros convierte momentos “muertos” en espacios de aprendizaje.
Además, escuchar historias activa zonas del cerebro relacionadas con la imaginación, memoria y procesamiento emocional, lo cual estimula la creatividad y reduce el estrés. Para quienes sufren fatiga ocular por pantallas, también representan una manera saludable de seguir consumiendo contenido sin cansancio.
Una recomendación es comenzar con audiolibros narrados por los mismos autores, pues suelen transmitir mejor el tono original de su obra.
– Por Paco Corral
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