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Rutina ideal de cuidado de la piel para prevenir y controlar el acné

Tener una rutina adecuada es indispensable cuando el objetivo es mantener el acné bajo control. La clave está en la constancia, la suavidad y el uso de productos indicados para el tipo de piel. Una rutina básica para piel con tendencia al acné debe incluir limpieza, tratamiento y protección.

La limpieza debe realizarse dos veces al día. Es importante elegir un gel suave que contenga ingredientes como ácido salicílico, niacinamida o extractos naturales antiinflamatorios. Un limpiador muy abrasivo puede causar el efecto contrario: irritar la piel y aumentar la producción de grasa.

El segundo paso es aplicar un tónico que equilibre el pH y que ayude a cerrar los poros. Los tónicos con aloe, hamamelis o pepino son ideales para calmar la piel. Después de esto, el tratamiento se vuelve el protagonista. Ingredientes como el peróxido de benzoilo, ácido azelaico, retinoides suaves o niacinamida ayudan a reducir imperfecciones gradualmente.

No se debe olvidar la hidratación. Existe la idea equivocada de que una piel con acné no necesita crema, cuando en realidad dejarla sin hidratación solo provoca que genere más grasa. Lo ideal es usar una crema ligera, tipo gel, libre de aceites. Finalmente, la protección solar es indispensable todos los días, incluso cuando esté nublado.

Una rutina bien aplicada puede marcar una diferencia enorme, pero también es fundamental tener paciencia. La piel se regenera lentamente y los cambios comienzan a verse entre 4 y 12 semanas. Ser constante y utilizar productos adecuados es la fórmula para lograr una piel más clara, uniforme y saludable.