Las autoridades de Nueva Zelanda declararon el estado de emergencia en la región de Wellington debido a las severas condiciones meteorológicas que afectan la zona, caracterizadas por vientos que superan los 120 kilómetros por hora y un fuerte oleaje que alcanza hasta los 11 metros de altura.
La emergencia fue activada como medida preventiva ante los riesgos que representan las intensas ráfagas de viento y el elevado nivel del mar para la población, la infraestructura y los servicios básicos. Diversas carreteras fueron cerradas, mientras que algunas rutas de transporte registraron interrupciones debido a las condiciones adversas.
Los servicios de emergencia exhortaron a la población a permanecer en sus hogares, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse informada a través de los canales oficiales, ante la posibilidad de daños por caída de árboles, desprendimiento de objetos y afectaciones en zonas costeras.
Especialistas señalaron que el sistema meteorológico continuará generando condiciones peligrosas durante las próximas horas, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo constante de la situación.
Wellington, ubicada en el extremo sur de la Isla Norte, es una de las regiones más expuestas a fuertes vientos en Nueva Zelanda, aunque los niveles registrados durante este fenómeno han obligado a reforzar las medidas de prevención para proteger a la población.