El asesinato de una familia en Azcapotzalco, Ciudad de México —integrada por padres y dos menores— llevó a la desarticulación de la banda criminal “Los Julios”, dedicada a extorsión, secuestro y homicidio en el Valle de México.
El crimen fue perpetrado por el exnovio de una de las víctimas junto a varios cómplices, con el objetivo de robar bienes y apropiarse de una propiedad.
Tras las investigaciones, autoridades lograron detener a varios implicados en menos de 24 horas, lo que permitió revelar la estructura del grupo delictivo. La organización operaba en municipios del Estado de México y utilizaba amenazas para cobrar “derecho de piso”, en un caso que evidenció la violencia y alcance de estas células criminales.