La exposición constante de la vida de menores en redes sociales se ha vuelto una práctica cada vez más común, donde se comparten imágenes y videos sin considerar las implicaciones a futuro, especialmente en un entorno digital que crece rápidamente.
En México, el acceso a internet inicia desde edades tempranas, lo que ha generado preocupación ante la falta de regulación sobre el uso de la imagen de niñas, niños y adolescentes, abriendo un debate sobre privacidad y consentimiento.
Esta problemática puede afectar su seguridad y desarrollo emocional, al exponerlos a riesgos como el uso indebido de su imagen o situaciones de violencia digital, por lo que especialistas insisten en la importancia de generar mayor conciencia sobre este tema.
