Tras los hechos de violencia suscitados en la región del Istmo de Tehuantepec por la caída de uno de los capos mas buscado de México, 14 vehículos fueron incendiados en 4 municipios de la región.
El domingo 22 de febrero, durante varias horas, la población del Istmo de Tehuantepec permaneció resguardada en sus hogares. Las calles lucieron vacías, el silencio solo era interrumpido por las sirenas. Lo que inició como el incendio de un autobús de pasajeros se transformó, en cuestión de minutos, en una serie de ataques coordinados que paralizaron por completo al municipio.
Las llamas se extendieron en al menos cinco puntos estratégicos, bloqueando las principales arterias de entrada y salida de la ciudad. En la carretera que conecta al municipio de Juchitán con Ixtepec, un autobús quedó reducido a cenizas; hacia Unión Hidalgo, una camioneta fue interceptada, incendiada y abandonada a mitad del camino; mientras que en la salida rumbo a El Espinal y sobre la Carretera Transístmica, vehículos particulares y tráileres de carga pesada ardían, cerrando el paso hacia el resto de l región.
El fuego no solo consumió unidades de motor. También interrumpió la movilidad, suspendió el transporte público y detuvo la actividad comercial. Las corridas de autobuses fueron canceladas y el tránsito de carga quedó varado.
Cuerpos de emergencia y bomberos se vieron rebasados ante la magnitud y simultaneidad de los incendios, mientras elementos de la Policía Estatal y fuerzas federales desplegaron un operativo especial para recuperar el control y reforzar la seguridad en la zona centro, colonias y accesos carreteros.
Ante estos hechos, el fiscal general del estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, señaló que los responsables pertenecen a “células pequeñas”, al referirse a los grupos que habrían participado en los ataques violentos. Asimismo, aseguró que las autoridades ya trabajan de manera coordinada para dar con los responsables y restablecer el orden en la región.