La temporada de calor ha llegado a su punto máximo y con ella el riesgo de deshidratación, especialmente en adultos mayores, quienes son el principal sector afectado por esta situación. Ante esta alerta, especialistas han emitido un llamado a la población para tomar medidas preventivas y
evitar complicaciones de salud.
La deshidratación puede ocurrir cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere, lo que puede llevar a problemas graves como agotamiento, confusión, y en casos extremos, incluso la muerte. Los adultos mayores son más susceptibles debido a cambios en el cuerpo relacionados con la edad, como la disminución de la sensación de sed y la capacidad para regular la temperatura corporal.
Para prevenir la deshidratación, los especialistas recomiendan beber al menos 8 vasos de agua al día, lo que equivale a unos 2 litros. Es importante incluir alimentos hidratantes como frutas y verduras en las comidas, como sandía, pepino y lechuga. También se aconseja evitar bebidas con cafeína o alcohol, ya que pueden aumentar la pérdida de líquidos.
Es fundamental no esperar a sentir sed para beber agua; es importante mantenerse hidratado de manera constante. Además, es crucial asegurarse de que los adultos mayores beban suficiente agua, especialmente si tienen dificultades para hacerlo por sí mismos.