Lo que fue el auge arquitectónico de Tapachula en 1920 y 1930, hoy es un peligro. El deterioro de inmuebles antiguos en el primer cuadro se convirtió en riesgo constante para la población. Especialistas advierten: adobe, bambú y humedad son una mezcla que puede terminar en tragedia.
Y es que los inmuebles antiguos, particularmente aquellos con más de 60 años o construidos antes de reglamentos sísmicos modernos, presentan un alto riesgo de colapso. Factores como el abandono, falta de mantenimiento, humedad, lluvias intensas y daños acumulados por sismos debilitan cimientos y estructuras.
Abraham Ruiz Matías, especialista en vías terrestres y desarrollo urbano, alertó que numerosas construcciones presentan daños severos por antigüedad. Los materiales con los que fueron levantadas, como adobe, madera y bambú, son altamente vulnerables tras décadas de humedad.
Abraham Ruiz Matías / Especialista en desarrollo urbano.
“Una estructura debilitada puede colapsar en cualquier momento. El impacto de fragmentos pesad os sobre una persona podría ser fatal.

Es ese sentido, señaló que es urgente que las autoridades intervengan con acciones como apuntalamiento o demolición controlada
El especialista criticó la falta de supervisión técnica en el municipio. Señaló que decisiones sobre infraestructura recaen en funcionarios sin formación en construcción, lo que deriva en omisiones. No hay control efectivo sobre la modificación ni el mantenimiento de edificaciones antiguas.
“Aunque hay reglamentos vigentes, estos rara vez se aplican con rigor, lo que permite que inmuebles en mal estado permanezcan sin atención. Preservar la identidad arquitectónica no debe comprometer la seguridad de la población”.

Propuso actualizar criterios técnicos, integrar un padrón de construcciones antiguas, sancionar a propietarios negligentes y adoptar métodos de rehabilitación modernos. Subrayó que el abandono y la fragilidad estructural elevan la probabilidad de desprendimientos con lesiones graves o muerte. Inserto3.
“Se requiere apuntalamiento o demolición controlada de forma inmediata. Las decisiones sobre infraestructura no pueden quedar en manos sin formación técnica. Es tema de vidas, no solo de fachadas”.
El centro de Tapachula carga historia en sus muros… y riesgo en sus grietas. Sin intervención de las autoridades, el patrimonio puede cobrar vidas.
