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Actividad comercial en centro de Tapachula con relativa normalidad, tras hechos de violencia en el país.

Tras los recientes enfrentamientos entre elementos de la Guardia Nacional, ejercito y grupos delictivos en el estado de Jalisco y otras regiones del país, en Tapachula el sector empresarial continúa operando sin contratiempos visibles.

 No obstante, en este municipio fronterizo se percibe una calma tensa, con escasa afluencia de personas en las calles.

Aunque la ciudad no ha registrado hechos violentos derivados de los sucesos ocurridos en otras entidades, comerciantes advierten que la aparente estabilidad no debe interpretarse como garantía de seguridad permanente.

Roberto Alejandro García, empresario de esta ciudad de Tapachula, destacó que en algunas escuelas suspendieron clases y otras actividades económicas no esenciales hicieron lo propio como medida preventiva. Más allá del escenario de seguridad, el golpe más severo se refleja en la economía local, pues, aunque los empresarios del centro decidieron abrir sus negocios, la afluencia de personas disminuyó.  

No hay que echar las campanas al vuelo, pues en otros municipios de Chiapas, los niveles de violencia son más evidentes. Localidades como Frontera Comalapa, Ocozocoautla y San Juan Chamula han sido señaladas como focos rojos en la entidad.  

De acuerdo con Alejandro García, en los últimos tres años las ventas del comercio establecido han caído hasta un 75 por ciento. Actualmente, muchos negocios apenas alcanzan una cuarta parte de los ingresos que registraban anteriormente.

Aunque Tapachula mantiene su actividad productiva, representantes del sector privado subrayan que la estabilidad es frágil y depende de acciones firmes y coordinadas de los tres niveles de gobierno.

La demanda central es consolidar condiciones reales de seguridad que permitan recuperar la confianza ciudadana y reactivar la economía en la frontera sur