Mientras el cáncer avanza, el Centro Estatal de Cancerología de Tapachula sigue cerrado. Organizaciones ciudadanas denuncian que lleva más de 4 años sin operar, aunque la problemática inició antes cuando se descompuso la bomba de Cobalto 60.
En su etapa activa, el CECAN atendía hasta 45 teleterapias diarias y 50 pacientes al día entre radioterapia y quimioterapia de todo Chiapas. Para el Movimiento por una Justicia Social, que siga cerrado es inadmisible.
Isabel Méndez / Dirigente Movimiento por una Justicia Social
“Existe mucho cáncer en Chiapas, sobre todo en la zona alta, y en vez de que viajen hasta Tuxtla o CDMX, sería un ahorro económico grande como era antes”, reclamó su dirigente. Es un centro que hace mucha falta. No debería estar en las condiciones que está porque sí existe mucho cáncer.

El abandono se atribuye a la administración de Rutilio Escandón y al exsecretario José Cruz Castellanos, quienes no garantizaron el mantenimiento de equipos esenciales. Hoy, pacientes con recursos limitados suspenden tratamientos o mueren en espera.
“Mucha gente se está muriendo porque somos de bajos recursos económicos. El anterior director no ejecutó el presupuesto donde debía. Ahorita gracias a nuestro gobernador Eduardo Ramírez se está poniendo hincapié. Cuando hay cáncer es una situación triste, dolorosa, y el tiempo es crucial”.
La organización reconoció la designación del Dr. Omar Gómez Cruz como coordinador de proyectos para la reactivación. Sin embargo, exigen que los recursos aterricen.
“Un gobierno no nada más se compone del gobernador; se compone de secretarios, delegados. Tenemos la esperanza de que ahora sí se realice. Dio instrucciones el gobernador. Ojalá y se aplique porque tenemos confianza, pero los recursos deben de aterrizar donde debe ser. Es una petición que le hicimos al inicio de su gobierno”.

Mientras, las familias siguen viajando a otros estados para recibir atención. El colectivo 50+1 advierte que en 2023 México registró 91 mil muertes por tumores malignos, muchas por falta de atención oportuna. Reactivar el CECAN, afirman, no es un favor: es una deuda de salud pública con el Soconusco.
